La ópera Asdrúbila, cuya producción fue un encargo del programa de actos culturales (Olimpiada Cultural) que se realizaron en torno a los JJ.OO. Barcelona 92 supone la obra y a la vez la producción más ambiciosa de Carles Santos. Prácticamente todos los elementos y experiencias anteriormente puestos en juego, tanto en su música como en experiencias escénicas, cobran vida en torno a un drama. Se trata de un auténtico drama denso en recursos aunque con la articulación necesaria para conseguir un resultado ligero.  (Josep Ruvira).



Asdrúbila es un drama circular que se repite indefinidamente, siendo sus personajes tan antiguos e intemporales como las pasiones que los dominan. Saben de sí mismos, de su poder y su debilidad, de sus enemigos, con un conocimiento adquirido en esa eterna rueda del tiempo que gira sin detenerse. Asistimos a una rueda de odio y posesión que se desarrolla en torno de Asdrúbila,  personaje ambiguo y andróginio, grande y poderoso, lascivo y procaz, que representa el dominio absoluto sobre los cuerpos y las almas de cuantos le rodean. Reúne y canaliza las pasiones de todos los personajes, pero sus deseos y odios apenas parecen rozarlo. (Carles Santos).




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