El entramado musical propio de un concierto para piano y orquesta se desarrolla aquí a través del juego de flirteo y confrontación entre el hombre y la máquina, el pianista y la orquesta mecánica, la fuerza rítmica natiral que brota de Carles Santos y la velocidad y precisión de una orquesta menánica informatizada.
Mas Información: http://www.juntadeandalucia.es/cultura/teatrocentral/php/espectaculo.php?idSesion=752
