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Marta Cureses
de la Vega
La problemática tradicionalmente
asociada a las circunstancias adversas que dificultan el proceso de comunicación
público-compositor en el ámbito de la música contemporánea
es tan real como lo es una norma gramatical para la que existen numerosas
excepciones. En el presente artículo proponemos precisamente una
excepción fundamentada y demostrada a través de la figura
de Carles Santos.
Puesto que la reflexión sobre dicha pluralidad estética - con resultados sonoros que oscilan de lo favorable a lo inadmisible (quizá a lo inaccesible) por parte de quienes escuchan - resultaría tediosa, bordearemos aquí el fárrago de cuestiones tan manidas proponiendo un ejemplo de éxito en el diálogo creación-comunicación, al que además se une el privilegio de la interpretación como circunstancia añadida: Carles Santos es compositor, artífice y protagonista de magníficos espectáculos que incluyen desde los montajes escenográficos más complejos hasta los conciertos para piano solista de la máxima austeridad. Dedicado desde 1978 principalmente a la interpretación de su propia música, ofrece creaciones que integran aspectos sonoros, visuales, dramáticos y un sinfín de elementos que perfilan su trayectoria artística de una manera tan rotundamente personal como genial, al tiempo que le definen como un comunicador nato. Para Carles Santos, en las dificultades de relación entre creación contemporánea y público, se pagan las consecuencias de muchos años de vivir culturalmente de cualquier manera. Desde sus primeras actuaciones manifiesta un claro deseo de superar el aburrimiento general que sufre el público, ampliando su horizonte de intereses hacia otros campos de creación. Así son decisivas sus aportaciones junto a otros artistas catalanes, pintores músicos y poetas, que integraron en su día el "Grup de Treball" unidos por la base de un planteamiento ideológico común y que conjuntamente llevarían a cabo importantes manifestaciones renovadoras en diversos campos pero especialmente -que es lo que interesa aquí - en el ámbito musical. I.- Actividades iniciales en el
ámbito de la interpretación-composición.
La grabación de su primer disco
se realiza en 1975, en el que se incluyen obras de John Cage, Anton Webern
y Karlheinz Stockhausen, entre otros compositores. Desde 1976 hasta 1979
dirige el Grup Instrumental Catalá (G.I.C.), agrupación de
música contemporánea -fundada por Carles Santos y Mestres
Quadreny - patrocinada y con sede en la Fundación Miró de
Barcelona. La concesión de una beca de la Fundación March
en 1968 le permite trasladarse a Estados Unidos, donde trabaja la composición
con algunos de 105 nombres más importantes de la vanguardia musical
americana. Obtuvo el Deutscher Akademiscu de Berlín en 1986, como
becario de la Deutscher Akademischer Austauschdienst, para vivir como compositor
residente en Berlín. En este mismo año graba su disco “Perturbación
inesperada”, y en 1990 recibe el "Premi Nacional de Composició de
la Generalitat de Catalunya". Desde 1978 se dedica a interpretar exclusivamente
su música, presentando sus obras en conciertos-espectáculos
en los que alterna piano, voz, películas movimiento y acción
teatral. Esta predilección por las artes plásticas y el cine
se había manifestado igualmente desde bien temprano: colabora con
directores de cine como Pere Portabella, Jordi Cadena, Gonzalo Herralde
o Carles Duran y en su haber cuenta la realización de música
para un número importante de películas, así como la
filmación de más de una decena de cortometrajes.
II.- El piano como medio determinante
del proceso
En aquel momento era su deseo ofrecer una interpretación tan auténtica como original de sus páginas para piano, manteniendo una versión ajena a la habitual manipulación que exige este tipo de realizaciones en favor del calor que aporta el público con su presencia y en contra del frío e impersonalidad que conlleva una grabación realizada en un estudio. Hablar de obras como Armandino 77, La nit americana, Una nit avant de la nit americana, Pianolerolerolero-lalero o la celebradísima página Bujaraloz by Night - definida por la crítica como "el nocturno más nocturno después de los de Chopin" - requeriría un espacio muy amplio, tanto por el valor intrínseco de cada una de ellas como por el sentido y lógica que confieren, en su conjunto al total de su producción sonora. En definitiva el poder de comunicación que Santos quiere transmitir en esencia, puede sintetizarse en una de sus más rotundas afirmaciones, prueba de la fuerza y del significado que este medio adquiere en su obra: "Con piano o sin piano, siempre está el piano". III.- Primeras manifestaciones radicales
En el año 1967 protagoniza un concierto en la barcelonesa Sala Lluis Millet que produce una repercusión crítica verdaderamente importante, una demostración de su auténtica y apasionada toma de postura en el panorama musical del momento, que viene a enfatizar la trascendencia que ya preludiaba su actuación. Pero el impacto que causó su intervención en el ya famoso concierto - puesto que prácticamente no hay artículo o semblanza realizada sobre la figura y personalidad de Santos que no incluya esta alusión - que se celebró en marzo de 1970 en el Instituto Francés de Madrid, fue mucho mayor: durante aproximadamente dos horas estuvo interpretando la conocida Piano -Phase de Steve Reich en todas sus posibilidades, con lo cual se limitaba a una ejecución estrictamente fiel de la partitura completa de Reich, si bien con ello impedía el estreno de Móvil H de Luis de Pablo, que debería haber interpretado en la segunda parte el pianista Claude Helffer. Finalmente, en un clima de escándalo - mezcla de euforia e indignación - fue sacado del escenario. La actitud de Santos no era sino un deseo de protesta contra cierto tipo de vanguardia la "vanguardia oficial", sin duda, puesto que él mismo ha admitido todo tipo de vanguardias, incluso aquellas que no le gustan o con las que no se identifica; en todo caso, y como anunciaba la crítica al día siguiente: "la vanguardia instituida caía herida de muerte”. Esta suerte de respuesta, de toma de postura clarísima frente al panorama artístico general - y especialmente el musical - que se vivía en aquellos años, llega a convertirse en uno de sus gestos más frecuentes de manera que viene a ser una especie de revulsivo con un significado muy concreto, en un momento muy concreto. Desde su perspectiva actual, aquella etapa ha pasado a la memoria de su protagonista como práctica asumida con la significación real que tuvo entonces, en una época de teorización sobre la práctica del arte, muy crítica y muy saludable si se quiere" - como él mismo ha dicho- pero que hoy prefiere dejar como algo pasado. Por este mismo motivo no puede extrañarnos encontrar a Carles Santos en el marco del "45 Festival Internacional de Música y Danza de Granada", presentándonos un sugerente concierto bajo el epígrafe de “El mundo pianístico de Manuel de Falla: Influencias y homenajes”, en el que ofrece obras de D. Scarlatti E. Grieg, F. Poulenc, G.F. Malipiero, J. Nin-Culmeil, R. Halffter y R. Viñes. Así pues, y con una orientación de tintes distintos a los de entonces, Santos mantiene a lo largo de su trayectoria posterior una actitud de base temperamental tan sumamente rica en matices que le permite combinar esas dos caras que convienen en complementarse para configurar una personalidad extraordinaria: el creador genial, ingenioso, audaz y provocador, siempre dispuesto a sorprender, a empujar a su público a la acción, con el Santos serio, reflexivo, absolutamente riguroso para con su propia creación. Esta característica ha sido perfectamente interpretada, traducida por la crítica en múltiples ocasiones; Carles Santos magnifico, infinito en su capacidad de sugerencia, las más de las veces provocadora, a través de sus espectáculos y Carles Santos extraordinario cuando se enfrenta a su piano, completamente solo, prescindiendo incluso de partitura - la partitura no es imprescindible, puesto que con frecuencia representa un elemento distanciador, y él quiere ofrecemos su imaginación en carne viva -sin aditamentos que empañen su general reconocimiento como autor de algunas de las páginas más interesantes del panorama musical contemporáneo. De ahí que su empeño en comunicarse con el público le haya convertido progresivamente en un creador más y más exigente consigo mismo. IV. Interpretación personal
del concepto de minimalismo
La figura de Santos es fundamental en todos los movimientos vanguardistas de los setenta. Quizá sea también rastreable la influencia de los presupuestos promulgados por la llamada "segunda vanguardia", reminiscencias del "Body Art", y sobre todo de un minimalismo primigenio que él ha sabido transformar en un concepto minimalista nuevo. Sin embargo, y a pesar de que su forma de entenderlo y practicarlo ha sido definida utilizando diversos calificativos -minimalismo hispánico, minimalismo romántico, minimalismo heterodoxo, y una amplia gama de adjetivos que han querido adivinar la clave de su contenido más esencial - también es verdad que, como él mismo ha dicho a propósito de los juicios emitidos sobre su obra, "hablar de minimalismo no es afinar mucho; las suites de Bach son minimalismo puro , una afirmación muy próxima a la de quienes han venido a considerarle como el más bachiano de los compositores actuales. Su minimalismo cuida mucho los aspectos expresivos para no mecanizarlos, puesto que en ellos es en los que se apoya su dinámica y su labor como intérprete. Si es posible estimar que sus temas estén construidos con una inspiración romántica que le permite imprimirles un grado máximo de emotividad a partir de un material "mínimo" - como podría deducirse de la interpretación que califica su minimalismo de "romántico" y que Tom Johnson hace derivar del apasionamiento con el que trata el material sonoro - también debe tenerse en cuenta un importante matiz, señalado por Llorenç Barber, que sitúa el minimalismo de Santos, frente a otros como el de Juan Hidalgo, en una línea más cálida y llena de narratividad. Todo ello resulta más evidente a través del espectáculo más insólito que Carles Santos puede ofrecemos: sus recitales de piano sólo. V. -Los espectáculos y la
conexión con el público
Resultaría imposible llevar a cabo en pocas líneas una síntesis de sus realizaciones en el ámbito del concierto-espectáculo. Cada una de ellas requiere un espacio propio, sin embargo podría destacarse su Tramuntana Tremens, montada sobre doce secuencias que no guardan relación entre sí, rompiendo toda variación posible sobre el concepto clásico del espectáculo musical. Aquí, Santos consigue rescatar al coro de su habitual papel de segundón en la ópera y la música sinfónica, transformando a sus integrantes en actores y bailarines que cantan y actúan suspendidos en el aire, mientras el compositor canta y sumerge su cabeza en el agua. Tramuntana Tremens, estrenado en Barcelona en 1990 y posteriormente puesto en escena en el Teatro Ordenó de París, ha sido descrito como una furia alegre, una enorme sacudida, que para su autor resulta ser un divertimento musical, pero en el que además obtiene estupendos resultados de la situación teatral que siempre persigue en sus montajes. Visca el piano, Qué no donaría jo per una miqueta de sol, Minimalet, minimalet, o Arganchulla, arganchulla-gallac son solamente algunos de los títulos de espectáculos concebidos y organizados por Santos durante la década de los ochenta. Promenade Concert, compuesto y dirigido por Carles Santos y Xavier Olivé y estrenado en 1993 en la Fundación Miró de Barcelona con motivo del centenario del nacimiento del pintor catalán, nos presenta a un Santos director situado en un andamio en el exterior del edificio desde donde dirige a dieciocho profesores - diseminados por diversos lugares del recinto - que siguen sus pautas a través de monitores individuales; la larga cola del traje de la soprano resulta ser además excelente alfombra roja para dar la bienvenida a los asistentes. Promenade Concert ha sido seguramente una de sus creaciones más exitosas, con afluencia de un público tan numeroso como interesado en la obra del compositor de Vinarós. Otra de sus más celebradas creaciones, La grenya de Pasqual Picanya (Assessor Jurídic-Administratiu) es un magnífico espectáculo con grandes dosis de ironía, una característica ya habitual en su obra escénica: "Hay ideas, ironía y hallazgos - escribe Tomás Marco a propósito del estreno de La Grenya -pero hay, sobre todo, impecabilidad de resultados. Es inútil evocar las músicas de Corner, Glass o Johnson ni el teatro de Wilson o Bausch. Santos hace puro Santos y eso es importante e inconfundible, porque, por encima de coger la onda internacional, hay una proposición muy a la ibérica e incluso a la valenciana. Lo que no sólo no es malo sino su razón de ser y su verdadero valor además de que el público se lo pasa bien y salimos por una vez de tanta rutina disfrazada de gran música." La personalidad de Santos es, pues, la única y posible referencia en el análisis de sus obras. Así en su ópera Asdúbila,
que se presenta como un drama circular repitiéndose hasta el infinito
los personajes convienen en ser tan antiguos e intemporales como las pasiones
que les dominan. Con Asdrúbila se revela un nuevo aspecto
de su personalidad creadora que ha aumentado aun más el éxito
entre crítica y público. Y lo mismo podría decirse
de títulos mas recientes en su producción como L´Esplendida
vergonya del fet mal fet, La porca í vibratica tecluria, Santos
a banda, com l'arrós o Fígasantos - Fagotrop, mitssage al
contestador soparem a les nou, esta última en un intento de
diluir los límites que demarcan las fronteras del arte musical y
escénico.
Carles Santos no ejerce sus actividades artísticas
por separado. Con frecuencia se ha señalado su talante perfeccionista
como compositor e intérprete, y una de las definiciones del artista
de Vinarós realizadas con mayor dosis de humor es la que le describe
como un "Wagner bajo el efecto de las anfetaminas". Sin embargo, si
hubiese que elegir una entre tantas como se han realizado, la más
acertada, por resumir la esencia misma de su personalidad, es la que
hace años ofrecía el profesor Angel Medina, para quien
Carles Santos es "un músico las venticuatro horas del día".
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