|
RICARDO I ELENA Un texto de
Carles sobre su nueva opera Ricardo y Elena era el nombre de mis padres. Ricardo y Elena es el título de la obra. Con este título alguien podría pensar que se trata de una obra autobiográfica o, al menos, referida a mi entorno familiar. Pero no es así. Esta obra como todas las anteriores, no tiene una línea argumental, pero si un hilo conductor a través de la música, en esta ocasión sacudida por la evolución de una estética combativa. Es evidente que cuando una profesión, en este caso la musical, es vivida con toda la intensidad posible, condiciona absolutamente la existencia del propio individuo-músico. Y también es evidente que el propio individuo-músico utiliza su absoluta dedicación y concepción de la música, para dar un sentido a su propia existencia. Esta convivencia es la que de alguna manera dinamiza el impulso creativo que se manifiesta de las formas más diversas, pero siempre ligadas a unas coordenadas inevitables que en esta obra (Ricardo i Elena) serán mostradas juntamente con el producto estrictamente musical. Digo inevitables porque de alguna manera son implacables y te obligan a reflexionar sobre un producto que ya existe (malgré lui) y que en algún momento de su trayectoria necesita una aproximación complementaria. Hasta llegar al momento actual, han pasado muchísimas cosas, algunas de las cuales, ni tan solo recuerdo y otras que ni yo mismo he atinado a ver, pero con todo esto, existe un resultado final que tiene que aceptarse. Ricardo y Elena son uno de tantos padres, en blanco y negro, que conformaron toda una época y que con mucho trabajo, algunos de ellos finalmente, han conseguido su propia existencia en color; y dentro de este espectáculo (Ricardo i Elena) son un pretexto metafórico que sirve para ordenar una serie de elementos determinados que ayudaran a mostrar una obra que ara convive conmigo, con absoluta normalidad. Uno de los objetivos de esta obra (Ricardo i Elena), es demostrarme a mí mismo que lo que ha pasado es lo mejor que podía pasar. No se trata de una justificación pero si de un balance equilibrado de toda una serie de manifestaciones que, vistas en la distancia confirman que no podía ser de otra manera. Es un trabajo referido a mí mismo, hecho con cautela, con ganas, con humor, con serenidad y con todo asumido. Texto de Carles
Santos
|