Un texto de Mariaelena Roqué

SANTOS, SANTOS  Y + SANTOS

del 1985-1999

Pertorbació inesperada, Misericòrdia Ubach, Arganchulla-Arganchulla Gallac, Tramuntana Tremens, Asdrúbila, La Grenya de Pascual Picanya, L’esplèndida vergonya del fet mal fet, Santa Percinia del Clavicònia, Figasantos-Fagotrop, La Pantera Imperial.
 

  SANTOS   PERTURBADO  PERTURBANDO
  SANTOS   EROTIZADO    EROTIZANDO
  SANTOS   FANTASEADO    FANTASEANDO
  SANTOS   MOVIDO     REMOVIENDO
  SANTOS  RODEADO     RODEANDO
  SANTOS   CANTADO     CANTANDO
  SANTOS   AHOGADO     AHOGANDO
  SANTOS   SONADO     SONANDO
  SANTOS   CLAVADO     CLAVANDO
  SANTOS   ARRASTRADO    ARRASTRANDO
  SANTOS   EMPUJADO    EMPUJANDO
  SANTOS   CONMOVIDO    CONMOVIENDO
 

 MÚSICA, MÚSICA Y + MÚSICA

Los músicos, los actores y el espacio teatral.
Ruptura, Fragmentación, Superposición, Reconducción y Unidad.

 LA PASIÓN POR LA ESTÉTICA,
   LA CONTEMPORANEIDAD
   LA PRECISIÓN Y EL DELIRIO
   EL RIGOR DE LA MEDIDA Y EL ABSURDO PERSONAL

Rastro de personajes en la perversión de la individualidad, reunión de elementos diversos en su síntesis. El mínimo del máximo o el mínimo y el máximo, descontextualización y atemporalidad.
El recorrido trazado, construcción en continuo de un imaginario reconocible con iconografía  y sonidos propios.
 

del 1999 - 2000

RICARDO I ELENA
(título e introducción sobre una propuesta para la puesta en escena por Carles Santos)

RICARDO Y ELENA Y SANTOS
ó
SANTOS Y RICARDO Y ELENA
ó
RICARDO Y ELENA + SANTOS
ó
RICARDO Y ELENA - SANTOS
ó
SANTOS más/menos RICARDO Y ELENA
ó
SANTOS entre RICARDO Y ELENA

Uno entre dos y tres entre tres = uno
Solo tres  en las comidas, a color, cinemascope y estéreo, lo demás en blanco y negro sonido mono e imagen plana.
Cada día, cada barca con su motor, a la arribada con su propio sonido.
Tambien, el tocar de campanas obsesivo e insistente.
Ricardo en la consulta, Elena en la cocina y Santos con el piano.
Uno solo, Uno con el Uno, Uno sin el Dos, Uno desde el Tres.

Del 1940 al 2000, en color y blanco y negro, entre grises y pardos y rojos anaranjados y el blanco fulminante y el azul, en azul desde el puerto. Hiperrealismo, vértigo y frenesí, calma, equilibrio, en lo alto la campana. Elena tocando campanas, sus piernas inmensas llenas de insectos flotando en el espacio teatral, el pianista con el mundo cayéndole encima, tocando siempre sin parar, liberando sus fantasmas. La música, su música, “la madre del cordero”, hilo conductor, sostén y conjuro, que reunirá incestuosamente al pianista en el viaje inverso con todos los elementos convocados, para su configuración y eclosión en el 2000; línea fronteriza del disloque programado y horizonte truncado, de los más hermosos ismos del siglo traspasado. Arrastrándonos con esa música, su música, toda escrita a lápiz, para los intérpetes e instrumentos de siempre, desde la poética del combate sin tregua y con la proa puesta alante, bien alante.  

Texto de MARIAELENA ROQUÉ


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