"El punto de partida es la voz. Un instrumento natural que puede articular multitud de efectos sonoros: desde la palabra cantada o hablada hasta melodías en su tradicional concepción, pasando por ruidos en los límites de la música y la tonemática expresiva del lenguaje. Todo ello conforma el uso de la voz en Tramuntana Tremens." (Josep Ruvira).
 
 

Escena primera de Tramuntana Tremens La tramuntana ja brama, ja brama la tramuntana   

Brama que brama, la tramuntana, qué bestia, quin cor que té  

Aixeca pobles y arranca els meus cabells  

Els meus cabells s'en van amb ella  

Tramuntana, senyora, estira fort fins al mar...

 
 
"Un concierto coral, en el que no hay soporte argumental ni texto determinado, pero sí una sucesión de situaciones cotidianas. Mi idea ha sido visualizar la música, de forma que cada cantante sea un auténtico protagonista. En esto se diferencia de la ópera tradicional, donde el coro es siempre un elemento secundario, incluso cuando canta en solitario" (Carles Santos). Santos durante una representación


Tramuntana Tremens, estrenada en 1.990, constituye el primero de los grandes conciertos-espectáculo en la carrera de Carles Santos. Interpretada en su totalidad por el mismo autor y el Coro Ciudad de Valencia - siempre a capella - se compone de una sucesión de secuencias encadenadas en las que se alternan todo tipo de combinaciones vocales, desde la voz solista al tutti. Los miembros del coro, lejos de la inmovilidad habitual en estas formaciones, se mueven, bailan y saltan por todo el escenario, aportando el elemento que lleva al conjunto de la obra a una nueva dimensión, tan alejada del concierto tradicional como de lo que se entiende por teatro. El vestuario de MariaElena Roqué y las coreografías de Gracel Meneu son los otros dos elementos fundamentales en Tramuntana Tremens.



 
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