"Una idea preside todo el espectáculo: la omnipresencia de la pianola (La Lligotèria) en la escena con toda la carga simbólica que se le quiera atribuir. Sin embargo, y ligado a ello, dos características fundamentales podrían dar cuenta de L'esplèndida Vergonya: su fuerte fragmentarismo y cierto planteamiento autobiográfico, más manifiesto aquí que en ninguna otra obra, dando paso a objetos y elementos de aquello que paradójicamente se quiere negar, la memoria."
(Josep Ruvira)
"Es la vez que tengo más la sensación de haber puesto el pentagrama encima del escenario. El espectáculo pretende tener una gran precisión en las imágenes y en el ritmo. Quiero que sea tan preciso que todo tiene algo de la escritura musical." (Carles Santos)
 

 
 
L'Esplèndida Vergonya es una obra donde se rechaza cualquier tipo de jerarquización o estructura. El lenguaje, el teatro y la música son objeto de una desarticulacióm similar a la que sufre la realidad durante el sueño: Lo pequeño se vuelve grande, y los veleros atraviesan un escenario en el que la ausencia de decorado hace que todos los objetos que aparecen en las distintas escenas convivan mezclados durante toda la representación.